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HISTORIA 4 (continuación)

 

LAS FIGURAS DEL ABRIGO

    Las condiciones físicas indicadas, aparte de la utilización del abrigo como aprisco para el ganado, han producido en él una mala conservación, figuras en parte incompletas, y menor número, desde luego, del que debió existir en el momento de la realización de las pinturas. Lo que queda es casi producto de una afortunada casualidad, pues la frecuentación del sitio, la roca soporte y la exposición al sol de poniente, han arrebatado a la mayor parte de los abrigos vecinos los restos pictóricos que pudieran poseer. Estos serían algunos, pues aún quedan muestras ocasionales y difusas de ellos.

    Junto al abrigo y al norte del mismo existen más abrigos con niveles arqueológicos. Allí parecen existir los mejores restos materiales de un conjunto poblacional neolítico-calcolítico, de donde procederían los materiales que aparecen al pie del primero, exógenos y arrastrados, con una fragmentación y dispersión indicativas.

    Las figuras se sitúan en una banda desde más o menos el metro de altura hasta los dos metros, con una serie conservada de nueve formas sobre el frontal central y dos en la zona lateral derecha, en el mismo plano o en otro perpendicular que forma la terminación del abrigo, y mira al noroeste.

Figura 1.

    Desde la izquierda lo primero que se observa es un probable fragmento de figura, de la que se conserva una parte superior cerrada, compuesta por dos sectores de círculo encadenados, en una forma próxima a la ojiva, inclinada hacia la derecha. Mide 20 cm. de altura por 14 de anchura, y está pintada en un color rojo vinoso, bien delimitado en los bordes que se conservan y homogéneo en su tinta. Todas las pinturas tienen una tonalidad muy semejante, excepción hecha de las del lado derecho, donde adquieren un color rojo anaranjado. La calidad es muy semejante y está más o menos desvaída dependiendo con toda probabilidad de la conservación de las representaciones y su soporte. Aquí precisamente hay una saltadura, inmediatamente a continuación de la parte conservada, que nos priva de un fragmento importante de la figura.

Figura 2.

    Se trata de una de las centrales en el conjunto, y representa un antropomorfo con ancha cintura y tronco bilobulado. Su apariencia es de figura femenina de perfil, con los pechos y la cabeza resaltados, supuesto que podría confirmarse por la carencia de sexo masculino, aunque esa parte se encuentra muy deteriorada. La zona correspondiente a las extremidades inferiores ha desaparecido, haciendo imposible el reconocimiento de las mismas. Mide 50 cm. de altura por 25 de ancho máximo, y comienza a 1,50 m. del suelo actual del abrigo.

Figura 3

    Bajo el antropomorfo nº 2 hay una mancha de color, poco definible, pero que hemos interpretado como un forma semicircular doble, con sendas protuberancias verticales en la cúspide, y las zonas abiertas de los semicírculos hacia abajo. Más bien parece el resto de una figura de mayor entidad, que una exenta realizada ex profeso, pero sus condiciones de conservación no nos permiten ser más precisos.

Figura 4

    En esta zona y en vertical, se presentan tres figuras, que describiremos de arriba abajo. La primera de ellas es un signo cruciforme, en la misma tonalidad de rojo vinoso habitual, cruz latina cuyo eje vertical mide 10 cms., por 8 cms. el horizontal. Se encuentra situado sobre una convexidad de la piedra base, saliente positivo que ha permitido la acumulación de concreciones de color azulado, que ocultan en parte su visión.

Figura 5

    Hemos agrupado dentro de este número dos manchas que se encuentran situadas entre la 3 y 5, con sus contornos perdidos, residuos al fin de tiempos mejores. Son ejemplos de lo que se produce a lo largo de gran parte del panel, donde las manchas de color, informes e indescriptibles, se repiten, como restos indicativos de la extensión y el volumen que en otro momento debieron poseer las pinturas. Formas compatibles, al menos por su indefinición, se encuentran bajo la figura 1, alrededor de las 5 y en otros sitios.

Figura 6

    Bóvido rojo vinoso mirando hacia la izquierda y realizado con relleno interior desigual, bien a causa de la conservación de la pintura, o lo que nos parece más posible, porque posee un a modo de modelado interior, destacable fundamentalmente en la zona de cuartos traseros, donde la separación entre patas parece marcarse con menos intensidad en el color. Posee cabeza, cuernos en perspectiva torcida, línea pectoral y zona de la cruz elevada, creando un espacio de gran tamaño en toda la zona delantera, desproporcionada si se desea con respecto a las patas traseras, más gráciles y cortas. Las patas de delante han desaparecido, así como parte del contorno corporal, que sin embargo se advierte en su práctica totalidad por lo que respecta a la línea cérvico-dorsal. Mide 60 cm. de longitud total, cabeza-cuartos traseros.

Figura 7

    Línea de color rojo vinoso, ligeramente interrumpida pero bien delimitada a lo largo de sus 90 cms de longitud. Se encuentra situada justamente junto al límite superior de la pared y lo sigue en parte, sobre todo en el lado izquierdo, donde además delimita una zona de abultamiento de la pared, aquella donde algo más abajo queda plasmado el cruciforme que hemos señalado con el número 4. Es el resto aparente de un contorno, cuya forma general recuerda de cerca una curva cérvico-dorsal de gran cuadrúpedo, posible toro, quizás perteneciente a la mayor figura del panel, sobre cuyo ámbito se habían  

Figura 8.

    Se trata de un posible antropomorfo en rojo más desvaído que las formas anteriores, del que se conservarían cabeza, tronco y pierna izquierda extendida como en posición de carrera, sugiriendo el cuerpo de un arquero o similar. Mide 25 cm. por 12 cm. en la parte conservada.

Figura 9.

    Mancha de color ojo desvaído, como la figura anterior, en una forma residual y mal definible, con aspecto aproximado de esteliforme o remolino, para cuya observación remitimos a la reproducción general. Tendría una anchura máxima de unos 28 cms. 

Figura 10.

    En trazo pintado de contorno color rojo claro, y fuera ya de la zona principal del panel, hacia el lado derecho, aparece una figura de cuerpo fusiforme, cabeza y cornamenta destacadas, así como el comienzo de las extremidades delanteras y traseras. Es más esquemática que las anteriores, pero parece corresponder a un cáprido alargado, a juzgar por la cornamenta y el aspecto general. Su línea de contorno es relativamente ancha y mide 29 cm. de longitud. En el gráfico, parte del panel principal del abrigo, donde aparecen las figuras 10 y 11.

Figura 11.

    En el lado extremo derecho del abrigo, en una pared que forma ángulo con la principal y se orienta hacia el noroeste, puede verse otro resto pictórico, a una distancia aproximada de 1,30 m. de la figura 9. Es un resto muy perdido y esquemático, que recuerda la forma de un antropomorfo ancoriforme con doble extremidad inferior y posible resalte de la zona capital y extremidades superiores. Su color es rojo claro, y mide 7 x 7 cm.

VALORACIÓN DEL CONJUNTO DE RILLO

    La primera circunstancia que se puede y debe plantear al tratar de este abrigo, o de otro en similares circunstancias, es la validez de la utilización del término "levantino". Sin duda, y mientras no se demuestre lo contrario, es un término que el tiempo ha ido asentando, y que supone la organización de un ciclo artístico por su adscripción a un área geográfica concreta. El término nunca fue muy afortunado por lo que de costero pudiera entenderse que propone, pues aunque haya una mayor parte de las manifestaciones pintadas en la vertiente oriental de aguas de las montañas del Levante español, la mayor agrupación se produce en las tierras altas, normalmente a bastante distancia del mar, y con núcleos característicos que no ven el mar ni de lejos, como el de Albarracín o los de Cuenca y Albacete. Si a esto añadimos nuestra actual constatación en tierras interiores, vertiente meseteña de la cordillera ibérica, el término levantino puede resultar hasta sorprendente.

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