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LA PRIMERA HUELLA DE DINOSAURIO ENCONTRADA EN ESPAÑA

      Rillo de Gallo fue el primer lugar de España en que se encuentra una huella de Dinosaurio. No fue ni en Teruel ni en Rioja, fue un vecino del lugar el que en 1896 encontró "la pata de piedra de un 'bicho' ". La huella se halla en la Colección de Paleontología de Vertebrados del Museo Nacional de Ciencias Naturales. A continuación vamos a rastrear las dos vías que sigue nuestra “huella” desde el momento que la encuentran. Por un lado hacia la Sociedad Española de Historia Natural y por otro hasta su depósito en el Museo de Ciencias Naturales. Dos vías y dos versiones descritas con los matices que una y otra ofrecen. Esto nos puede llevar a titubear sobre cuál de ellas es la más ajustada. En ambos casos al nombre de uno de los personajes de nuestra historia, el Marques de Embid, no dudan en adjudicarle el apellido Díaz Millán en lugar del correcto Díaz Milian.

Nautilus.
La huella de dinosaurio encontrada en Rillo en 1896 se halla en la Colección de Paleontología de Vertebrados del Museo Nacional de Ciencias Naturales.

      a) Quien encuentra la huella de dinosaurio

    Se puede ampliar la información sobre las primeras incidencias que tuvo la huella de 1896 leyendo las Actas de la Sociedad Española de Historia Natural, presidida por D. Santiago Ramón y Cajal. En las páginas 27, 28 y 29 del Acta de1897 se describe la presentación a la Sociedad de que se ha hallado "una pata petrificada de un animal corpulento". Así empieza el punto relativo a la presentación en la reunión de 1897 (en la página 27)

  Actas de la Sociedad de Historia Natural de 1897

     Por el interés que tienen, no queremos dejar en los archivos de la Sociedad Española de Historia Natural las tres páginas que registran la presentación del hallazgo por Salvador Calderón , especialmente cuando dice: "sería de desear se realizaran ulteriores exploraciones en las cercanías de Rillo, las cuales es de esperar proporcionarán mayor número de pistas de estos singulares animales, que únicamente han suministrado hasta aquí las huellas de su paso, las cuales constituyen, sin embargo, objetos por extremo interesantes, como testigos de su existencia y modo de vivir de los vertebrados de tan remotos tiempos". Pincha en cada una de las páginas si quieres leerlas.

    Naut   Na    Naut   Na  

    En base al reportaje que publicó LA CRÓNICA – Periódico político y de intereses generales de la provincia, el 14 de Agosto de 1897, sobre “Una huella de Cheirotherium”, podemos recomponer el papel que varios personajes tienen en el hallazgo de la huella. Estos personajes son cuatro, que pasamos a enumerar. Pincha para ampliar

1. El “campesino” de Rillo que la encuentra –años antes de 1896– regala la pata del bicho a nuestro siguiente personaje Luís Díaz Milian.  También le regala varias monedas romanas y árabes, dedales de cobre y otros objetos arqueológicos. (Julián Martínez afirma que este vecino fue Pablo Martínez).

2. Luís Díaz Milian, hijo del Marqués de Embid entonces, diputado por Molina, residente en Madrid, que lo recibe y lo conserva.

3. Anselmo Arenas que visita el pueblo en septiembre de 1896 para investigar si la antigua Ercávica pudo estar en Molina la Vieja, como afirmaban otros historiadores. El “labriego” que le acompañaba le menciona la pata encontrada unos años antes. Posteriormente en un viaje por la comarca de Molina con nuestro cuarto personaje le cuenta el descubrimiento y le presenta al Sr. Díaz Milian.

4. Salvador Calderón, académico de la Sociedad Española de Historia Natural. En el momento de ver la huella reconoció que se trataba de un Cheirotherium y, tras una consulta con el Sr. Gaudry, lo presentó a la Sociedad, el 17 de enero de 1897, con un informe.

    Una vez confirmada que era una huella de Cheirotherium se hicieron vaciados de escayola, una de cuyas copias la llevó al Museo de Historia Natural  como señala La Crónica en 1896: "Hemos sabido que con posterioridad el Sr. Arenas, comprendiendo que el gabinete de Historia Natural de este Instituto era acreedor a tener un fósil de tanta importancia, hallado en su jurisdicción, lo ha regalado al Sr. Director del mismo, y que el Sr. Arce, como buen alcarreño, lo ha colocado en el gabinete del establecimiento que rige, donde nuestros abonados podrán admirarlo "

    Incorporamos el documento manuscrito de Luís Díaz Milian con "una impresión en relieve de la pata posterior izquierda de un Cheirotherium" que entrega  al Conde de Romanones el 7 octubre 1901.

    Naut    Na

    b) Como llega al Museo de Ciencias Naturales

    Para ver como llega al Museo nada mejor que reproducir lo que Adán Pérez García describe en su trabajo. “Huellas de arcosaurios triásicos en la colección de paleontología”. Periódico del Museo Nacional de Ciencias Naturales, N. 9 abril/junio 2009. pág. 12.

    En ese momento ya existía otro ejemplar [se refiere el autor a que ya había "unas extrañas impresiones producidas por un animal pentadáctilo"] atribuido a “Cheirotherium” en las colecciones del MNCN. Se trataba de un ejemplar encontrado en Rillo de Gallo (Comarca de Molina de Aragón, Guadalajara) en 1896, perteneciente a un abogado de Madrid y diputado provincial, Luis Díaz Milian, que lo consideraba “una pata petrificada de un animal corpulento”.

  Acs 7

    Salvador Calderón y Arana se enteró rápidamente de la existencia de este ejemplar y lo estudió, realizando además varias copias en escayola que incorporó a las colecciones del MNCN, conservadas aún en la actualidad. Según Calderón, “se trata de la impresión en relieve de la pata posterior izquierda de un dinosaurio ornitópodo, poco conocido, llamado Cheirotherium”. Afirma que es idéntica a las encontradas en otros países europeos. Por tanto, para Calderón este animal no se trataba de un anfibio, sino de un reptil, y más concretamente de un dinosaurio. Justifica esta idea por considerar que este tipo de huellas fueron producidas por animales que, como los dinosaurios, se apoyaban fuertemente en el suelo y no por seres, como los anfibios, que se arrastraban. Además, para él, “las huellas de las papilas duras en la planta recuerdan la disposición que ofrecen las patas fuertes de los lagartos, y no la piel blanda de los batracios”. Acs 7

    En 1901, Díaz Milian envía el fósil de Rillo de Gallo a Álvaro de Figueroa, ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes y Conde de Romanones , para que “se sirva darle la aplicación que estime oportuna” [ver el documento manuscrito anterior de Díaz Milian]. Álvaro de Figueroa dona el ejemplar al Museo, con el consiguiente agradecimiento de la Junta Directiva de este centro, que adquiere el compromiso de hacer constar su nombre tanto en el libro de registro como en el letrero público del ejemplar. Actualmente se conserva una pequeña etiqueta que fue pegada en aquel momento al ejemplar (MNCN 39925), donde se indica la localidad donde se halló (“Rillo”) y que el Sr. Conde de Romanones fue su donante [escrito adjunto]. Leonardi, a finales de la década de 1950, confirmará la atribución de este fósil a Chirotherium, considerando que fue producido por un reptil.

    c) Estudio completo de la huella

    El mejor estudio sobre la huella propiamente dicha de Rillo es sin lugar a dudas el de Díaz-Martínez y Pérez-García, que llevan a cabo una amplia investigación en la publicación que indicamos en la referencia. Entre otras cosas queda claro que la primera huella encontrada en España es la de Rillo. El anterior trabajo (2009) que acabamos de reproducir nos dejaba la duda sobre las conclusiones a las que llega uno de los autores. Restituye con creces los desaires que se desprendían y elimina nuestras dudas, que no podemos por menos que agradecer.
As 7    En este trabajo afirman con rotundidad "La huella de Rillo de Gallo (Guadalajara) fue la primera huella fósil de vertebrados estudiada en España. Este descubrimiento fue notificado por Calderón (1897)"

     Como resumen de este estudio nada mejor que traducir sus Conclusiones: La huella de Rillo de Gallo fue el primer rastro de vertebrados estudiada en España. Probablemente se encontró en la formación de Limos y Areniscas de Rillo, en el Triásico Medio (Anisiense-Ladiniense)

    Dado que el espécimen estudiado es una huella de pes aislada, la ligera diferencia en la longitud de sus dígitos II, III y IV, y los problemas en las clasificaciones basadas en la longitud relativa del dígito V en la ichnotaxa chirotheriid, se clasifica como indeterminada huella de chirotheriid.

    Esta interpretación contrasta con las tareas poco sólidas realizadas anteriormente por varios autores durante más de un siglo. Este espécimen conserva dos tipos de marcas en la piel. Las primeras son estriaciones paralelas producidas por los pes durante la penetración y el retiro del sustrato. Los segundos están rodeados de escamas poligonales en la única superficie de la huella, que se impresionaron durante la fase de soporte de peso, cuando el pie transmitió presión al sustrato y se mantuvo en una posición estable..

    Presentamos aquí una revisión del registro de huellas de chirotheriid de España. Se observa que este registro, distribuido en gran parte del territorio español, es relativamente diverso. Debido a esto, el registro de huellas de chirotheriid de España probablemente podría ser importante para futuros estudios de la icnodiversidad y paleobiogeografía del Triásico Europeo. Por tanto, es necesario volver a examinar los estudios anteriores para completar con éxito estos análisis.
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Referencia: Díaz-Martínez, Ignacio y Pérez-García, Adan. "Historical and comparative study of the first Spanish vertebrate paleoichnological record and bibliographic review of the Spanish chiroteroiid footprints". Ichnos, Vol. 19. 2012; págs.141–149.


Acs 7

   Otras menciones (dos más) en algunas publicaciones que nos recuerdan que fue la primera huella. 

  a) Llompart en la publicación Acta Geológica Hispánica (1979, Vol. 14, núm. 1. págs 333-336) describe la situación del descubrimiento de la huella de la forma siguiente:

   La primera cita sobre huellas de reptil se debe a Calderón (1897) referente a una huella encontrada en Rillo, cerca de Molina de Aragón, en terrenos triásicos. Han de pasar sesenta y ocho años hasta que aparezca en la literatura un nuevo hallazgo de huellas en España; se debe a Lapparent et al. (1965), que estudian una huella perteneciente al Trias de Boniche (prov. de Cuenca) y otra del Jurásico de Arroyo Cerezo (prov. de Valencia). En el libro guía de la excursión realizada en el Trias de la Cordillera Ibérica, con motivo de la reunión del Grupo Español del Mesozoico, Ramos (1977) señala huellas de reptil, en la serie del camino de Rillo a Pardos, en un nivel concerniente al Trifásico Inferior.

Si quieres leer el original de este texto pincha en la foto adjunta para ampliarla.

   b) En el mismo sentido encontramos en “Fauna icnológica del Triasico del extremo noroccidental de la Cordillera Ibérica (Prov. Guadalajara)” de los autores G. Demathieu, A. Ramos , A. Sopena, Estudios Geológicos 34 págs. 175-186 (1978) lo siguiente:

    Si bien son escasas las citas de huellas de vertebrados en el Triásico español, existen algunas que reseñamos a continuación.

    La huella más antigua corresponde precisamente a una hallada por Calderón (1897) en la misma localidad, Rillo de Gallo (Guadalajara), a la que pertenecen varias estudiadas en este trabajo. Clasificada por Calderón como Chirotherium, fue posteriormente estudiada por Leonardi (1959), quien la clasifico como Chirotherium gallicum  


    Marco geológico.

    Los visitantes que hayan seguido hasta aquí las vicisitudes de la huella y quieran situarla en el marco geológico de la época, pueden pinchar la página que dedicamos a Rillo en el Geoparque y otros aspectos de su geología, muy especialmente el apartado Geolodía 2015 en Rillo de Gallo, que fue todo un éxito, y su folleto de convocatoria Guía del Geolodía 2015 de Guadalajara en pdf. Fue una iniciativa apoyada por la Sociedad Geológica Española (SGE), la Asociación Española para la Enseñanza de las Ciencias de la Tierra (AEPECT) y el Instituto Geológico y Minero de España (IGME). En cada edición participan más de 9.000 personas gracias a la colaboración voluntaria y altruista de más de 400 geólogos de toda España. Cuatro autobuses, cantidad de coches particulares con muchísimos asistentes participaron en la sesión de Rillo de Gallo. Empezaron por saludar a Don Calixto a su paso por el casco urbano y terminaron en la Peña del Huevo, en la linde con Pardos, después de haber recorrido toda la ribera del río Viejo con varias paradas para que los expertos pudieran explicar todo lo que esta tierra encierra.  Encontrarás la respuesta que en la "Guía del Geolodía 2015" se hacen los organizadores.

¿Por Qué en Rillo? Situado en el corazón del Geoparque de la Comarca de Molina - Alto Tajo, El Arroyo de los Danzantes de Rillo de Gallo reúne los principales valores que han hecho de este territorio un lugar de excelencia para la divulgación de la Geología, por las óptimas condiciones de observación de un periodo excepcional de la historia de la Tierra y su oferta de servicios turísticos para los visitantes.  



La icnita triásica de Rillo de Gallo (Guadalajara, España)
  (El Cuaderno de Godzillin 15.7.10)


     La Colección de Paleontología de Vertebrados del Museo Nacional de Ciencias Naturales (Madrid) cuenta en sus fondos con varias icnitas mesozoicas de vertebrados españolas. Entre ellas cabe destacar, por su excelente conservación, un ejemplar hallado en el siglo XIX, que históricamente ha sido objeto de varios estudios icnotaxonómicos, basándose en cada caso en los métodos propios de cada época. Esta icnita triásica fue encontrada en Rillo de Gallo, comarca de Molina de Aragón (Guadalajara). Dicho ejemplar no sólo destaca por su valor histórico y sistemático, sino también por su preservación. En los últimos años el conocimiento sobre las icnitas quiroteroides ha avanzado mucho, y por ese motivo, se requiere un nuevo estudio para situar a esta icnita dentro del conjunto actual. En uno de los trabajos presentados en el III Congreso Ibérico de Paleontología y XXVI Jornadas de la Sociedad Española de Paleontología se recopilan algunas de las alusiones y determinaciones sistemáticas a las que ha sido sometido el ejemplar así como las referencias actualmente vigentes sobre icnitas quiroteroides en España, pudiendo analizarse dentro del contexto actual. Para ello, se tiene en cuenta nuevos paradigmas empleados en la clasificación de los diferentes icnogéneros de la icnofamilia Chirotheriidae.

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Referencia: Díaz-Martínez, I. y Pérez-García, A. 2010. La icnita triásica de Rillo de Gallo (Guadalajara, España). Publicaciones del Seminario de Paleontología de Zaragoza (SEPAZ), 9: 113-115.
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Imagen: Álvaro de Figueroa y Torres, Conde de Romanones, decidiendo qué hacer con el ejemplar de Rillo de Gallo. Afortunadamente lo donó a la ciencia, entregándolo en el Museo Nacional de Ciencias Naturales (Madrid).


    Otras huellas encontradas recientemente.

     Julián Martínez Martín publica un artículo sobre el tema en Nautilus, Asociación Paleontológica Alcarreña. Diciembre 2007,  Revista de divulgación paleontológica. Ese artículo, que puedes leer pinchando en los dos folios que tienes a continuación, lo escribe para dejar constancia de que encontró unas nuevas huellas el 8 de abril de 2006. Nos lo describe con todo lujo de detalles, gracias Julian.

  .  Nautilus. Revista de Divulgación Paleontológica. Diciembre 2007    Nautilus. Revista de Divulgación Paleontológica. Diciembre 2007

      Estas dos fotos de las huellas sobre la piedra, del museo de Molina, son las encontradas por Julián Martínez.

Las huellas conservadas en el MUSEO DE MOLINA

sin calificar sin describir


RILLO EN EL MUSEO GEOMINERO (Madrid)

Vitrinas 88 y 99

     En las fotos que traemos aquí verás las huellas de los dinosaurios encontradas en Rillo, que están en el museo Geominero de Madrid. Se entiende que son las encontradas en 1896 -aunque no dice que fueran las primeras encontradas en España-, sí cita a Rillo de Gallo en primer lugar (3ª foto).
 "
Otras evidencias de la existencia de reptiles en el registro fósil son sus huellas, también llamadas icnitas. Destacan las procedentes del Triásico de Rillo de Gallo (Guadalajara) y la del Cretácico de Cornago (La Rioja)".
(Fuente: El Museo Geominero)

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